Cómo se Lee una Audiometría: Guía para Entender Tu Audiograma

Audioprotesista de Sentim revisando el audiograma de una audiometría en el ordenador del gabinete

Una audiometría se lee sobre dos ejes: el horizontal marca la frecuencia en hercios (de 125 a 8.000 Hz, de graves a agudos) y el vertical la intensidad en decibelios (de -10 a 120, de arriba abajo, cuanto más abajo peor). La línea continua es la vía aérea y la discontinua la vía ósea. Una audición normal mantiene ambas curvas juntas y por encima de los 20-25 dB. Si la vía aérea baja y se separa de la ósea hay hipoacusia de transmisión; si las dos bajan juntas, es neurosensorial. A partir de la media de las frecuencias conversacionales sale el grado de hipoacusia que corresponde.

Sales del centro auditivo con un papel lleno de líneas rojas y azules, y en el momento te lo han explicado, pero al llegar a casa ya no te acuerdas de la mitad. Nos pasa constantemente: la gente vuelve a los tres días con el audiograma en la mano preguntando otra vez qué significa.

Así que aquí está explicado para que puedas leer el tuyo tranquilamente en casa. No es complicado cuando sabes qué mira cada eje.

¿Qué es un audiograma y qué representa cada eje?

Un audiograma es el gráfico donde se dibuja tu umbral de audición: el volumen mínimo al que empiezas a oír cada tono. En el eje horizontal están las frecuencias en hercios, desde 125 Hz (sonidos graves, como un motor) hasta 8.000 Hz (agudos, como el silbido de una tetera). En el eje vertical está la intensidad en decibelios, de -10 arriba a 120 abajo.

La clave está en esa orientación invertida: cuanto más abajo esté tu curva, peor oyes. Es al contrario de lo que sugiere la intuición. Una curva pegada a la parte superior del gráfico es una audición excelente; una curva que cae hacia el fondo indica una pérdida importante.

Cada punto marcado significa: “a esta frecuencia, necesitas este volumen para empezar a oír”.

¿Qué significan los símbolos y los colores del audiograma?

Los colores identifican el oído y los símbolos la vía de medición. Es un código internacional, así que el audiograma que te hagan en Palma se lee igual que uno hecho en Berlín:

SímboloColorQué mide
O (círculo)RojoOído derecho, vía aérea
X (cruz)AzulOído izquierdo, vía aérea
< o [RojoOído derecho, vía ósea
> o ]AzulOído izquierdo, vía ósea
Flecha hacia abajoNo hay respuesta ni al volumen máximo

La regla mnemotécnica que usamos con los pacientes: rojo y redondo, oído derecho. Y el azul, el que queda, es el izquierdo.

¿En qué se diferencia la vía aérea de la vía ósea?

La vía aérea se mide con auriculares y evalúa todo el sistema auditivo completo: oído externo, oído medio y oído interno. La vía ósea se mide con un pequeño vibrador colocado en la mastoides —el hueso de detrás de la oreja— y salta el oído externo y medio para medir directamente el oído interno y el nervio auditivo.

El procedimiento está estandarizado: la Guía de Práctica Clínica de Audiometría Tonal por Vía Aérea y Ósea publicada en la revista científica Auditio detalla cómo debe realizarse cada vía y cuándo hay que aplicar enmascaramiento para que el resultado sea fiable.

La comparación entre las dos es lo que localiza el problema, y es toda la gracia de la prueba. Si la vía ósea está bien pero la aérea está mal, el sonido llega correctamente al oído interno cuando se transmite por el hueso: eso significa que el bloqueo está antes, en el conducto o en el oído medio. Y ese tipo de problemas suele tener solución médica.

La distancia entre ambas curvas se llama gap óseo-aéreo, y cuanto mayor es, más peso tiene el componente de transmisión.

¿Cómo se sabe si una audiometría es normal?

Una audiometría es normal cuando las dos curvas —aérea y ósea— van prácticamente superpuestas y se mantienen por encima de los 20-25 dB en todas las frecuencias. En esa franja se escucha con normalidad una conversación, incluso con algo de ruido de fondo.

A partir de ahí, la clasificación por grados de pérdida media es esta:

  1. Normal: hasta 20 dB.
  2. Pérdida leve: 20 a 40 dB. Cuesta en ambientes ruidosos.
  3. Pérdida moderada: 41 a 70 dB. Hacen falta repeticiones y subir el volumen.
  4. Pérdida severa: 71 a 90 dB. Solo se oye la voz muy alta y cerca.
  5. Pérdida profunda: más de 91 dB. Sin prótesis no hay comunicación oral funcional.

Ese mismo baremo es el que se usa para valorar el grado de discapacidad por pérdida auditiva, calculado sobre la media de 500, 1.000, 2.000 y 4.000 Hz del mejor oído según el Real Decreto 1971/1999. Merece la pena saber cuáles son esas cuatro frecuencias: son las que deciden un porcentaje que puede valer miles de euros en ayudas.

¿Qué tipo de hipoacusia indica tu audiometría?

La forma en que se comportan las dos curvas identifica el tipo de pérdida, y de ahí depende si el tratamiento es médico, protésico o ambos:

Lo que ves en el gráficoTipo de hipoacusiaQué suele haber detrásEnfoque habitual
Aérea baja, ósea normal, separadasDe transmisiónTapón de cera, otitis serosa, perforación, otoesclerosisTratamiento médico, a menudo reversible
Aérea y ósea bajas y juntasNeurosensorialEnvejecimiento, ruido, causas genéticasAudífono; no se revierte
Ambas bajas y además separadasMixtaCombinación de las dos anterioresTratamiento médico + audífono

Si tu audiograma es de transmisión, la buena noticia es que muchas veces se resuelve sin audífono: un tapón de cerumen puede quitarte 30 dB en una consulta. Si es neurosensorial —el caso más frecuente a partir de los 60— la vía es la adaptación protésica, y de eso hablamos en hipoacusia: qué es y tratamiento.

¿Qué significa la caída en agudos que aparece a partir de los 50 años?

Es el patrón más común que vemos, y tiene nombre: presbiacusia. En el gráfico se dibuja como una curva que empieza normal en las frecuencias graves —a la izquierda— y desciende progresivamente hacia las agudas, a la derecha, dando una forma de rampa descendente.

Se nota de una forma muy característica: oyes que la gente habla pero no distingues las palabras, sobre todo las consonantes. La s, la f, la z y la ch viven en las frecuencias agudas, que son las primeras que se pierden. Por eso confundes “casa” con “caza” y por eso te cuesta más entender a las mujeres y a los niños, cuyas voces tienen más contenido agudo.

Y también explica la queja que más escuchamos: “en casa oigo bien, pero en el restaurante no entiendo nada”. El ruido de fondo de un bar ocupa justo las frecuencias que te quedan sanas y tapa las que ya tienes debilitadas. Lo desarrollamos en presbiacusia.

¿Qué no dice tu audiometría?

Conviene saberlo, porque a veces se le pide al audiograma más de lo que puede dar. Una audiometría tonal mide umbrales de tonos puros en una cabina silenciosa, y eso no es la vida real. No dice cuánto vas a entender en una comida familiar con cuatro conversaciones a la vez, ni si tienes acúfenos, ni si el problema está en el nervio o en el cerebro.

Para eso hacen falta otras pruebas: la logoaudiometría, que mide comprensión de palabras y no de tonos, y las pruebas de oído medio. Por eso una audiometría de 40 dB en dos personas distintas puede traducirse en dos experiencias muy diferentes, y por eso la adaptación no se hace solo sobre el gráfico: se hace sobre el gráfico y sobre lo que tú cuentas.

Preguntas frecuentes sobre cómo leer una audiometría

¿Qué es una audiometría normal a los 50 años?

A los 50 años se considera normal mantener umbrales por debajo de 25 dB en las frecuencias conversacionales, aunque es habitual encontrar ya una caída leve en 4.000 y 8.000 Hz. Esa caída inicial en agudos, si no pasa de 30-35 dB, no suele requerir audífono todavía, pero conviene repetir la audiometría cada uno o dos años para ver si progresa.

¿Cuánto tarda en hacerse una audiometría?

Entre 20 y 30 minutos, incluida la otoscopia previa para comprobar que no haya un tapón de cerumen que falsee el resultado. No duele, no es invasiva y solo requiere que levantes la mano o pulses un botón cuando oigas el tono. En nuestro centro es gratuita.

¿Puedo interpretar mi audiometría yo solo con esta guía?

Puedes entender lo esencial: en qué frecuencias tienes pérdida, cuánta y de qué tipo. Lo que no conviene hacer solo es decidir el tratamiento a partir de ahí, porque el mismo gráfico admite enfoques distintos según tu edad, tus antecedentes y sobre todo qué necesitas oír en tu día a día.

¿Por qué mi audiometría cambia de un centro a otro?

Pequeñas variaciones de 5-10 dB entre pruebas son normales: influyen la calibración del equipo, el ruido ambiente de la cabina, tu estado ese día y hasta el cansancio. Los audiómetros son productos sanitarios sujetos a control y calibración periódica por la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios, así que un equipo bien mantenido no debería desviarse más de eso. Diferencias mayores apuntan a otra cosa: un tapón de cerumen que apareció entre ambas pruebas, un catarro o una prueba mal realizada. Si dos audiometrías se separan mucho, merece la pena repetirla.

Cuándo NO tomar decisiones solo con tu audiometría

  • Si tienes el conducto obstruido por cerumen. El resultado saldrá peor de lo que es en realidad; hay que limpiar y repetir.
  • Si acabas de pasar un catarro o una otitis. La audición se recupera después, y adaptar sobre esos datos sería un error.
  • Si has perdido audición de golpe. Ahí no toca audiometría de rutina sino urgencia médica en las primeras horas: mira sordera súbita.
  • Si hay mucha diferencia entre un oído y otro. Una asimetría marcada debe valorarla un otorrino antes de adaptar nada.

Trae tu audiometría y te la explicamos, o te la hacemos gratis

Si ya tienes un audiograma y no acabas de entenderlo, tráelo: te lo explicamos punto por punto, sin prisa y sin compromiso de comprar nada. Y si no tienes ninguno, te hacemos la audiometría gratis y te entregamos el gráfico con la explicación de qué significa cada línea en tu caso.

Somos especialistas en audífonos en Mallorca, un negocio familiar con más de 20 años de experiencia. Estamos en Palma, calle San Miguel, 1er piso y en Inca, Gran Via Colom, 198. Puedes ver cómo trabajamos en nuestro centro auditivo en Mallorca y pedir cita desde la página de contacto.

Este contenido es orientativo y no sustituye el diagnóstico de un otorrinolaringólogo ni una valoración auditiva personalizada.

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